viernes, 27 de junio de 2008

Genial Favio Posca vayan a verlo!!!! Los Quiero muchisssimo.


Esta en Paseo La Plaza Jueves a las 23.00 hs. viernes a las 24.00 hs.Sábados a las 0:30hs. Entradas:Plateas centrales y laterales filas 1 a 10 a $60 Plateas centrales y laterales filas 11 a 18 a $50 Pullman a $40

Menores de 21 años, tímidos, y pudorosos
ABSTENERSE… contiene mucho material zarpado. PREPARENSE para reír sin parar…

Lo bueno es que remarca a los personajes, tranquilamente se puede identificar uno del otro, sin tener que cambiarse de ropa, los gestos del actor son impresionantes, y las ocurrencias en los temas musicales son únicas, y para el colmo de todos, el tipo hace todo solo

El mejor monólogo que escuche en mi vida… sin dudar un 10 para Posca…

Lista de Temas:1- Culo, concha (El Perro)2- Duro y Simpático mezcla letal (El Perro)3- Prende una vela al Santo (El Perro)4- Por Suerte (Angelito)5- Que Pajero (Carlitos)6- Música Rock (Grupo Culo)6- Música Tango (Tanguero)7- Pitito Que! (Pitito)8- Solo de Armónica (Culo)9- Me hize Gay (Culo)10- La cadera y la caroncha (Mirsha, Travesti Marplatence)11- Música Cumbia (Cumbiero)

lunes, 9 de junio de 2008

Existe la persona ideal?

Escrito por mi...algo para reflexionar!

Considero que la mujer ideal o el hombre ideal NO EXISTE, es solo un imaginario de nuestra mente. Es difícil encontrar a esa persona que encaje a la perfección con lo que cada uno busca encontrar. Hay algunos que se pasan la vida buscando a esa persona, hay otros quienes la encuentran, existen otros que se conforman con lo que tienen y son felices o quienes no lo son. Uno en la vida trata de encontrarse con esa persona que la haga feliz para el resto de la vida, como los cuentos, como las películas...ese alguien para toda la vida, pero también es cierto que la realidad te encuentra con cosas no previstas por nosotros, uno a veces se da cuenta que esa persona a la que creía especial ya no lo es...sin embargo lo importante es poder rescatar lo positivo de cada relación, cada cosa que nos pasa es para enseñarnos algo, para mejorar y crecer como persona, uno va madurando con el paso del tiempo y creciendo frente a los hechos y experiencias que te da la vida.
Encontrar a esa persona ideal por lo menos para mi sería una utopía, el hombre no es una maquina, ni tampoco está hecho con un molde, en cada persona vamos a encontrar virtudes y defectos y son ellos los que hay que tener en cuenta a la hora de elegir.
Lo que nos hace feliz en definitiva no es la perfección, porque ninguno es perfecto al contrario, lo que nos hace vivir, disfrutar, es aquello imperfecto que nos hace empezar y vivir la vida con emociones. Yo creo que lo que uno busca es alguien que nos complemente... en definitiva la perfección se logra “como pareja” como dos mitades de un circulo, como piezas de rompecabezas en donde cada elemento tiene su contraparte, lo que uno no tiene lo tiene el otro, es la pareja en su conjunto lo que logra la perfección, uno esta para ayudar al otro, para hacerlo feliz, para acompañarlo en las buenas y el las malas, para estar cuando uno lo necesite, para marcar sus errores y para ayudarlo a cambiarlos, para aconsejarlo, para darle felicidad, en definitiva defectos tenemos todos, lo importante es valorar a la persona que tenemos al lado, cuidarla y amarla, igual de ambos lados, entonces vamos a dejar de buscar esa utopía que no nos llenaría como persona y no nos daría lo que en verdad buscamos.

martes, 3 de junio de 2008

ELOGIO DE LA MUJER BRAVA

Por HECTOR ABAD.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter decidido.
Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando más bien con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y solo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ése fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran "hartas" por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque ésas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos que hacer con todo eso.

Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el cortex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.